La operación internacional contra “The Com” deja señales prácticas para empresas: fortalecer controles de identidad, acelerar respuesta a extorsión y coordinar mejor seguridad, operaciones y liderazgo.
Bajada. La primera tanda de resultados de Project Compass, coordinado por Europol, no es solo una noticia policial: es un recordatorio técnico de cómo operan hoy los grupos híbridos de cibercrimen. Para equipos de SysAdmin, DevOps y Seguridad, el dato más útil no es únicamente la cifra de arrestos, sino el patrón: ataques habilitados por abuso de identidad, ingeniería social y cadenas de extorsión que mezclan vectores digitales y presión psicológica.
Qué pasó y por qué importa al mundo corporativo
Según la cobertura de Infosecurity Magazine y Help Net Security, la iniciativa Project Compass acumuló en su primer año 30 arrestos y 179 identificaciones totales o parciales vinculadas a “The Com”, una red descentralizada asociada a intrusiones, extorsión y campañas de alto impacto. BleepingComputer añade un punto clave para equipos técnicos: este tipo de colectivos no dependen de una sola infraestructura ni de una jerarquía central rígida, lo que complica su disrupción y exige defensas operativas más resilientes.
Para una organización, esto se traduce en una realidad incómoda: aunque el perímetro tradicional haya mejorado, la superficie de ataque humana sigue siendo amplia. Las tácticas mencionadas en las fuentes (phishing, vishing, SIM swapping, toma de cuentas y extorsión) muestran que la disponibilidad de controles técnicos no alcanza si los procesos de identidad y respuesta no están bien integrados.
Del “grupo criminal” al problema de ingeniería operacional
Un error frecuente en empresas es tratar estas noticias como un asunto “de terceros”. Sin embargo, el modo de operación descrito por las fuentes coincide con incidentes que cualquier compañía puede sufrir:
- Compromiso inicial por identidad: credenciales expuestas, MFA débil o bypass por ingeniería social.
- Escalada lateral rápida: abuso de herramientas legítimas, acceso remoto y privilegios heredados.
- Presión por tiempo: extorsión orientada a forzar decisiones ejecutivas fuera de proceso.
- Efecto reputacional: exposición pública, filtración y presión sobre clientes/proveedores.
Desde el punto de vista DevOps/SRE, esto obliga a reforzar la disciplina de operación segura: segmentación efectiva, secretos de corta vida, trazabilidad confiable y playbooks ensayados. No se trata de “comprar otra herramienta”, sino de reducir rutas de abuso en cuentas, automatizaciones y accesos privilegiados.
Lecciones prácticas para SysAdmin y DevSecOps
1) Identidad como plano de control.
Si gran parte de las campañas modernas pasa por account takeover, el IAM debe tratarse como infraestructura crítica. Recomendaciones mínimas: MFA resistente a phishing para cuentas administrativas, políticas de conditional access, recertificación frecuente de privilegios y eliminación de cuentas huérfanas.
2) Endurecer canales de soporte y mesa de ayuda.
Los ataques por vishing y fraude interno simulado explotan procedimientos débiles de verificación. Toda operación sensible (reset de MFA, cambio de correo, alta de dispositivo) debería requerir validación robusta fuera de banda y registro auditable.
3) Reducir blast radius en infraestructura.
Asumir compromiso parcial: segmentación por función, privilegio mínimo en runners CI/CD, aislamiento de sistemas de respaldo y limitación de movimiento lateral entre entornos de desarrollo, staging y producción.
4) Telemetría útil, no solo abundante.
Correlacionar eventos de identidad con actividad de endpoints, VPN, repositorios y nube. Los indicadores tempranos más rentables suelen ser: elevaciones atípicas de privilegio, MFA fatigue, cambios administrativos fuera de ventana y nuevas integraciones OAuth no aprobadas.
5) Preparar respuesta legal y comunicacional junto a IR.
La extorsión moderna mezcla impacto técnico con presión reputacional. Es clave que el playbook de incidentes defina de antemano quién decide, qué evidencia se preserva, cómo se comunica a clientes y cuándo se activa soporte externo.
Qué cambia en la priorización de riesgos durante 2026
El caso “The Com” refuerza una tendencia: los atacantes combinan tácticas de cibercrimen con comunidades distribuidas y reclutamiento en plataformas de uso masivo. Para la defensa corporativa, eso desplaza prioridades:
- De “parchear rápido” a reducir dependencia de credenciales reutilizables.
- De “detectar malware” a detectar abuso de identidad y comportamiento.
- De “responder desde seguridad” a coordinar seguridad + IT + legal + dirección.
- De “proteger solo producción” a cubrir también cadena de desarrollo y proveedores.
En términos de presupuesto, suele ser más rentable financiar controles de identidad, entrenamiento operativo de help desk y ejercicios de respuesta que ampliar catálogos de herramientas sin integración real.
Acciones recomendadas (próximos 7 días)
- Inventariar cuentas privilegiadas y eliminar accesos innecesarios.
- Aplicar MFA resistente a phishing en administración, VPN, correo y paneles cloud.
- Revisar y endurecer flujos de reseteo de credenciales/MFA en mesa de ayuda.
- Definir reglas de alerta para elevación de privilegios y OAuth sospechoso.
- Ejecutar un tabletop de extorsión con Seguridad, IT, Legal y Comunicación.
- Validar restauración de backups en entorno aislado y tiempos reales de recuperación.
Cierre. Project Compass es una señal de avance en cooperación internacional, pero para las empresas el mensaje es operacional: la ventana de riesgo está en identidad, procesos y coordinación. Quien fortalezca esos tres ejes reduce de forma tangible su exposición frente a campañas de extorsión y compromiso de cuentas.
Fuentes consultadas: Infosecurity Magazine, Help Net Security, BleepingComputer y Europol (Project Compass).

