Así como fluye la energía, impoluta y libre, así confluyen algunas entidades –encapsuladas en sus respectivas materias – en un determinado tiempo y espacio. El misterio residual, yace en una única y solemne pregunta: tan sólo el destino conoce su respuesta. Me conformo con hallarme inmerso en este proceso.


Lo bueno siempre te llena de armonía y disipa cualquier duda. Que maravilloso es querer y ser correspondido.

Por Gustavo

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